Pasiones desordenadas: el engaño que nos aleja de la verdad
La verdad es el resultante del binomio realidad + inteligencia. Donde hay una inteligencia que capte, que se adecue, que “se haga” –a modo de cierto reflejo–, que se “apodere” de la realidad, ahí entonces habrá verdad. Pues bien, nuestra corporeidad devenida rebelde después del pecado original tiene sus propios movimientos, deseos, “quereres” y repulsas. Los cuales, dependiendo de nuestro grado de virtud, influirán más o menos en nuestra capacidad de conocer y de “obrar la verdad” (cf. Ef 4,15). Por tanto, a más virtud, más verdad en nuestra vida, y a menos virtud, más mentira y engaño. Y si…



