El Espíritu Santo no es amigo de cobardes
Quizás suena un poco atrevido el título y espero que les parezca bien al leer estas líneas. Solo trataré de exponer cómo quienes reciben el Espíritu Santo obran con valentía. Y así vemos que San José de Arimatea “tuvo la valentía de entrar donde Pilato y pedirle el cuerpo de Jesús” (Mc 15,43). Por su parte – por supuesto, después de Pentecostés– Pedro y Juan habían sido arrestados por predicar en el Templo delante del pueblo. Al día siguiente, ante el Sanedrín, Pedro tomó la palabra y proclamó abiertamente que Jesús resucitado era el único nombre por el que podemos…












