Vacaciones en Familia: donde se respira el perfume de Cristo

A menudo hablo de los Ejercicios Espirituales, pero hoy quiero daros a conocer otra cosa que hacemos en el Instituto del Verbo Encarnado y que, por gracia de Dios, van dadno mucho fruto: las Vacaciones en Familia. Empezaron hace unos diez años en Italia, de la mano del P. Andrés Bonello. Son días de convivencia sencilla para familias enteras: Misa por la mañana, rosario por la tarde, charlas para quien quiera, adoración, dirección espiritual, y mucho juego, deporte, música y risas. Todo junto, sin separar la fe de la vida. Este verano las tuvimos también aquí en España, del 20…

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Fulton Sheen y la ansiedad: un diagnóstico de 1949

Te despiertas a las cuatro y diez. La casa está en silencio, nadie está enfermo, el alquiler está pagado y mañana no pasa nada especial. Y sin embargo estás con los ojos abiertos y el corazón a ciento veinte. Si en ese momento alguien encendiera la luz y te preguntara de qué tienes miedo exactamente, no sabrías contestar. Dirías «de nada», y sería verdad. Y seguirías sin poder dormir. Eso tiene una descripción precisa, y no la escribió un terapeuta el año pasado. La escribió un sacerdote de Peoria en 1949, cuando aún no era obispo, en un libro titulado…

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La muerte del religioso: morir con las botas puestas

Falleció ayer, primer sábado de mes, uno de nuestros religiosos, el P. Martín Feliciosi, a poco de cumplir cuarenta años. Fui su maestro de novicios y en ese sentido me toca un poco más de cerca que otras “partidas” que hemos tenido. Ya me han escrito diciendo: “felicitaciones por un novicio más en el Cielo”. Y todavía lo estamos procesando… El noviciado pasó hace casi 20 años y hay quienes han compartido mucho más con él y podrían contar muchas más cosas y más interesantes. De todos modos, noviciado hay uno solo y maestro de novicios también… y aunque por…

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Distracciones en la oración: lo que Santa Teresa tardó años en entender

Continuamos la serie del curso De la Conversión a la Santidad (en vivo los martes a las 20h de España). Puedes leer aquí la clase anterior: https://verbo.vozcatolica.com/horror-al-sufrimiento/. Apagas la pantalla y la película sigue rodando dos horas después. Discutes en la ducha con alguien que no está delante. Te acuestas y la cabeza se pone a moler sola. Y cuando por fin te sientas a rezar, a los dos minutos ya estás en otra parte. Las distracciones en la oración son, probablemente, el motivo por el que más gente buena abandona la vida interior. Y casi siempre por una razón…

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Purificación de los sentidos: por qué el pájaro no vuela aunque el hilo sea fino

Continuamos la serie del curso De la Conversión a la Santidad (en vivo los martes a las 20h de España). Puedes leer aquí la clase anterior: Purificación del alma: por qué me confieso y sigo igual. Haz una prueba antes de seguir leyendo: reza quince minutos con el teléfono lejos y anota lo que se te cruza por la cabeza. Verás que casi nada de eso son ideas. Son imágenes: una pantalla, una conversación, una cara, una comida. Todo eso entró por algún sitio. El alma tiene cinco puertas —los sentidos— y hace años que ninguna se cierra. Dios pone…

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Purificación del alma: por qué me confieso y sigo igual

Continuamos la serie del curso De la Conversión a la Santidad (en vivo los martes a las 20h de España). Puedes leer aquí la clase anterior: El horror al sufrimiento: el enemigo que deja a mitad de camino. Me confesé bien, comulgo, rezo todos los días… y sigo igual. ¿Te suena? Es una queja frecuente y, en el fondo, sana: significa que uno se toma en serio el camino. Pero debajo suele haber un malentendido sobre lo que hace la gracia y sobre lo que nos toca a nosotros. Justo ahí empieza el tratado de las purificaciones. La gracia no…

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¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?

Queridos todos, Hace unos días tuve la alegría de predicar a la comunidad hispana de la Arquidiócesis de Toronto, invitado por el consejo de sacerdotes hispanos. Hablé de algo que no tendría que ser un adorno de la vida cristiana, sino elpan de cada día: tener a María por Madre. Aquí tenéis la charla completa, por si queréis verla: Y si preferís leerla con calma, dejo el texto en PDF: AQUÍ Para quien no tenga tiempo ahora, va un resumen de lo que dijimos. Un niño que buscó a su madre durante veinticinco años En 1986, Saroo Brierley tenía cinco…

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El horror al sufrimiento: el enemigo que deja a mitad de camino

Continuamos la serie del curso De la Conversión a la Santidad (en vivo los martes a las 20h de España). Puedes leer aquí la clase anterior: La ira y el miedo: enemigos que se pueden vencer. ¿Por qué hay tan pocos santos? Uno esperaría que la respuesta fuera el pecado grave, el escándalo, la traición ruidosa. El P. Royo Marín, siguiendo la tradición en teología espiritual, da otra mucho más incómoda: la inmensa mayoría de las almas que se quedan a mitad de camino se quedan por no haber logrado dominar el horror al sufrimiento que experimenta su carne flaca.…

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«No resolveremos el problema sin Jesucristo»

Una noche de enero de 1994 Sarajevo llevaba entonces casi dos años sitiada. El cerco había empezado el 5 de abril de 1992 y la ciudad vivía sin agua corriente, sin luz y sin calefacción, bajo un promedio de trescientos impactos de proyectil al día. Los francotiradores disparaban a la gente que hacía cola para llenar un bidón. Un mes después de los días de los que voy a hablar, el 5 de febrero de 1994, una granada caía sobre el mercado de Markale y mataba a sesenta y ocho civiles y hería a doscientos. Ese era el «problema de…

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La ira y el miedo: enemigos que se pueden vencer

Continuamos la serie del curso De la Conversión a la Santidad (en vivo los martes a las 20h de España). Puedes leer aquí la clase anterior: La carne, enemigo de la santidad. ¿Está mal enojarse? ¿Está mal tener miedo? La respuesta puede sorprender: no. Lo que está mal es el desorden, no lo pasión en sí misma Ya vimos que la carne —el fomes peccati— se manifiesta de dos maneras: en el apetito concupiscible, que busca el deleite y huye del dolor, y en el apetito irascible, que enfrenta lo arduo. Santo Tomás lo explica con precisión: el bien o…

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