Los pecados de los devotos y la sequedad en la oración
Continuamos la serie del curso De la Conversión a la Santidad (en vivo los martes a las 20h de España). Puedes leer aquí la clase anterior: Purificación de la voluntad. Quizás estés en estas circunstancias: hace unos años rezabas y te gustaba. Te ponías a orar y aquello iba solo; salías con ganas de más. Ahora te sientas o arrodillas y no hay nada: ni distracciones escandalosas ni tentaciones, sencillamente «nada». Y sacas la conclusión que saca casi todo el mundo: que has retrocedido, que antes eras mejor. Puede que sea justo lo contrario. Puede que no te hayan quitado…












