Psicoanálisis, confesión e IA: pagar para ser escuchado
Los jueves a las seis, durante cincuenta minutos, hay una persona que te mira a la cara mientras hablas. No mira el móvil. No te interrumpe para contarte algo suyo. No se le va la vista a la puerta. No cambia de tema cuando te pones pesado. Cuando terminas, te hace una pregunta que demuestra que estaba escuchando de verdad. Cuesta sesenta euros y quizás es la mejor hora de tu semana. Puede que también sea la única hora entera en la que alguien te escucha. Y si alguna vez has pensado, con un pinchazo raro, que le tienes más…












