Purificación del alma: por qué me confieso y sigo igual
Continuamos la serie del curso De la Conversión a la Santidad (en vivo los martes a las 20h de España). Puedes leer aquí la clase anterior: El horror al sufrimiento: el enemigo que deja a mitad de camino. Me confesé bien, comulgo, rezo todos los días… y sigo igual. ¿Te suena? Es una queja frecuente y, en el fondo, sana: significa que uno se toma en serio el camino. Pero debajo suele haber un malentendido sobre lo que hace la gracia y sobre lo que nos toca a nosotros. Justo ahí empieza el tratado de las purificaciones. La gracia no…












