Doblo mis rodillas…
No somos ángeles; pero ni siquiera espíritus encerrados en un cuerpo. Nuestra composición hilemórfica nos habla a las claras que somos cuerpo y alma, materia y espíritu, unidos de una manera misteriosa y perfecta, hasta que la muerte los separe… por un tiempo. Siendo las cosas así, no podemos expresar algo físicamente que no proceda o no tenga repercusiones en el alma; ni tampoco podemos albergar en nuestra alma ideas o quereres que de algún modo no se exterioricen en nuestro cuerpo. Pero incluso este modo de expresarme quizás es un tanto deficiente por separar demasiado dos realidades tan pero…








