La muerte del religioso: morir con las botas puestas

Falleció ayer, primer sábado de mes, uno de nuestros religiosos, el P. Martín Feliciosi, a poco de cumplir cuarenta años. Fui su maestro de novicios y en ese sentido me toca un poco más de cerca que otras “partidas” que hemos tenido. Ya me han escrito diciendo: “felicitaciones por un novicio más en el Cielo”. Y todavía lo estamos procesando… El noviciado pasó hace casi 20 años y hay quienes han compartido mucho más con él y podrían contar muchas más cosas y más interesantes. De todos modos, noviciado hay uno solo y maestro de novicios también… y aunque por…

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Distracciones en la oración: lo que Santa Teresa tardó años en entender

Continuamos la serie del curso De la Conversión a la Santidad (en vivo los martes a las 20h de España). Puedes leer aquí la clase anterior: https://verbo.vozcatolica.com/horror-al-sufrimiento/. Apagas la pantalla y la película sigue rodando dos horas después. Discutes en la ducha con alguien que no está delante. Te acuestas y la cabeza se pone a moler sola. Y cuando por fin te sientas a rezar, a los dos minutos ya estás en otra parte. Las distracciones en la oración son, probablemente, el motivo por el que más gente buena abandona la vida interior. Y casi siempre por una razón…

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Purificación de los sentidos: por qué el pájaro no vuela aunque el hilo sea fino

Continuamos la serie del curso De la Conversión a la Santidad (en vivo los martes a las 20h de España). Puedes leer aquí la clase anterior: Purificación del alma: por qué me confieso y sigo igual. Haz una prueba antes de seguir leyendo: reza quince minutos con el teléfono lejos y anota lo que se te cruza por la cabeza. Verás que casi nada de eso son ideas. Son imágenes: una pantalla, una conversación, una cara, una comida. Todo eso entró por algún sitio. El alma tiene cinco puertas —los sentidos— y hace años que ninguna se cierra. Dios pone…

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Purificación del alma: por qué me confieso y sigo igual

Continuamos la serie del curso De la Conversión a la Santidad (en vivo los martes a las 20h de España). Puedes leer aquí la clase anterior: El horror al sufrimiento: el enemigo que deja a mitad de camino. Me confesé bien, comulgo, rezo todos los días… y sigo igual. ¿Te suena? Es una queja frecuente y, en el fondo, sana: significa que uno se toma en serio el camino. Pero debajo suele haber un malentendido sobre lo que hace la gracia y sobre lo que nos toca a nosotros. Justo ahí empieza el tratado de las purificaciones. La gracia no…

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El horror al sufrimiento: el enemigo que deja a mitad de camino

Continuamos la serie del curso De la Conversión a la Santidad (en vivo los martes a las 20h de España). Puedes leer aquí la clase anterior: La ira y el miedo: enemigos que se pueden vencer. ¿Por qué hay tan pocos santos? Uno esperaría que la respuesta fuera el pecado grave, el escándalo, la traición ruidosa. El P. Royo Marín, siguiendo la tradición en teología espiritual, da otra mucho más incómoda: la inmensa mayoría de las almas que se quedan a mitad de camino se quedan por no haber logrado dominar el horror al sufrimiento que experimenta su carne flaca.…

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La ira y el miedo: enemigos que se pueden vencer

Continuamos la serie del curso De la Conversión a la Santidad (en vivo los martes a las 20h de España). Puedes leer aquí la clase anterior: La carne, enemigo de la santidad. ¿Está mal enojarse? ¿Está mal tener miedo? La respuesta puede sorprender: no. Lo que está mal es el desorden, no lo pasión en sí misma Ya vimos que la carne —el fomes peccati— se manifiesta de dos maneras: en el apetito concupiscible, que busca el deleite y huye del dolor, y en el apetito irascible, que enfrenta lo arduo. Santo Tomás lo explica con precisión: el bien o…

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La carne, el enemigo más tenaz según San Juan de la Cruz

Continuamos la serie del curso De la Conversión a la Santidad (en vivo los martes a las 20h de España). Puedes leer aquí la clase anterior: Vencer al mundo según Santo Tomás. De los tres enemigos clásicos del alma, hay uno del que no podemos escapar ni viajando al fin del mundo ni encerrándonos en un monasterio: nosotros mismos. San Juan de la Cruz lo describe con una frase que no tiene desperdicio: «el mundo es el enemigo menos dificultoso; el demonio es más oscuro de entender; pero la carne es más tenaz que todos, y duran sus acometimientos mientras…

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Pasiones desordenadas: el engaño que nos aleja de la verdad

La verdad es el resultante del binomio realidad + inteligencia. Donde hay una inteligencia que capte, que se adecue, que “se haga” –a modo de cierto reflejo–, que se “apodere” de la realidad, ahí entonces habrá verdad. Pues bien, nuestra corporeidad devenida rebelde después del pecado original tiene sus propios movimientos, deseos, “quereres” y repulsas. Los cuales, dependiendo de nuestro grado de virtud, influirán más o menos en nuestra capacidad de conocer y de “obrar la verdad” (cf. Ef 4,15). Por tanto, a más virtud, más verdad en nuestra vida, y a menos virtud, más mentira y engaño. Y si…

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¿Qué es el «mundo» para Santo Tomás?

Continuamos la serie del curso De la Conversión a la Santidad (en vivo los martes a las 20h de España). Puedes leer aquí la clase anterior: El espíritu del mundo. Si Dios hizo el mundo y «vio que era bueno», ¿por qué el Nuevo Testamento nos advierte una y otra vez contra él? ¿Por qué Jesús llega a decir que no ruega por el mundo (Jn 17,9)? No hay contradicción: hay una distinción, y Santo Tomás la maneja con una precisión que ilumina toda la vida espiritual. El mundo creado no tiene nada de malo Conviene empezar por aquí, porque…

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El espíritu del mundo: el enemigo que no se ve

Continuamos la serie del curso De la Conversión a la Santidad (en vivo los martes a las 20h de España). Puedes leer aquí la clase anterior: Nuestros enemigos: el demonio. De los tres enemigos clásicos del alma —el demonio, la carne y el mundo—, el mundo es quizá el más disimulado. El demonio se esconde, la carne se siente; pero el mundo es, de algún modo, como el aire que respiramos. No nos ataca de frente: nos moldea poco a poco, hasta que empezamos a pensar como todos, a querer lo que todos quieren y a avergonzarnos de lo que…

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