«La confusión no era mía»: carta de una lectora
La confusión espiritual que vive tanta gente hoy —incluidos muchos católicos— no es solo personal: es de época. Eso es precisamente lo que Larissa descubrió al leer “De espaldas a Dios”. “La confusión no era mía” es el “asunto” de un correo electrónico que me envió y que me puso muy contento. Por supuestísimo: la obra es de Dios (es también por lo que rezo por los lectores); pero una de las alegrías más grandes que podemos tener en esta vida es ser sus instrumentos. Instrumentos débiles y defectuosos… ya sabemos que Dios elige lo que no cuenta para confundir…












