San Ignacio «Maestro de oración»

No sólo los apóstoles sino la Iglesia entera, en todo tiempo y lugar, vuelve una y otra vez la mirada al Señor Jesús y le reitera la pregunta: «Maestro enséñanos a orar» (Lc 11,1). Y una y otra vez el Señor nos enseña con sus palabras y ejemplos, el gran arte de dirigirnos al Padre, de escuchar su voz, de adentrarnos en sus pensamientos y corazón para que, desde allí, podamos entender la realidad, nuestra realidad. Esta preeminencia absoluta del Señor –como en todos los demás aspectos de nuestra fe– no quita en absoluto que podamos también recibir enseñanzas sobre…

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San Ignacio y la penitencia II: La interna, después de Manresa

Continuamos con el último post en que hablábamos del Santo de Loyola y su vida de penitente desde su conversión hasta el tiempo que estuvo en Manresa[1]. Primero que nada, recordemos una vez más la importancia trascendental de la penitencia interna, de la que hablaremos en esta entrada. La Vulgata, edición latina “oficial” de la Biblia, la equipara a la conversión: “Si no os convertís[2] (en latín: “si no hacéis penitencia”) todos igualmente pereceréis” (Lc 13,3). Es que, como dirá San Juan Pablo II: “La conversión exige la convicción del pecado”[3]. Es por esto que en todos los santos –no solamente…

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San Ignacio y la penitencia I: desde Loyola a Manresa

El Catecismo de la Iglesia, cuya lectura nunca nos cansaremos de recomendar, en la tercera parte donde desarrolla “La vida en Cristo”, tiene un apartado sobre “Gracia y justificación” y comienza así: “La gracia del Espíritu Santo tiene el poder de santificarnos, es decir, lavarnos de nuestros pecados y comunicarnos ‘la justicia de Dios por la fe en Jesucristo’ (Rm 3,22)”[1]. En los párrafos siguientes afirma que: “Por el poder del Espíritu Santo participamos en la Pasión de Cristo, muriendo al pecado y en su Resurrección, naciendo a una vida nueva”[2], y también “Movido por la gracia, el hombre se…

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Actualidad de San Ignacio y los Ejercicios

Santos con misiones especiales Santos, en sentido estricto, son todos aquellos que han llegado a la perfección de la caridad –¡a lo que apuntamos!, de los cuales algunos la providencia divina –con la colaboración de la libertad humana– ha querido que sean elevados al honor de los altares. Y así como cada uno de nosotros es único e irrepetible, cada santo es una “obra maestra” de Dios, también única e irrepetible y, como decía Benedicto XVI, nunca tienen ocaso[1] por ser íconos vivos de Aquel “que es, que era y que vendrá” (Ap 1,8). Al no tener ocaso, el legado…

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San Ignacio y la Eucaristía

No hay duda que de todo Santo se puede afirmar aquello que Juan Pablo II aplica a la Iglesia, es decir, que vive de la Eucaristía[1], porque todo Santo vive de Jesús, y Jesús no solo está, sino que  es la Eucaristía. Así y todo, en algunos de estos campeones de la vida del espíritu, encontramos ciertas notas particulares, sobresalientes, tanto en lo personal como en su obra apostólica, en relación al Augusto Sacramento. Creemos que uno de esos casos es el del Santo de Loyola, bastaría para convencernos leer algunos de los varios libros que se han escrito al…

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¡Bendita bombarda!

Aquel francés que hace 500 años, el 20 de mayo de 1521, cargara lo que se conoce como el arma de fuego portátil más antigua, la bombarda, nada pudo imaginar la trascendencia de lo que estaba haciendo. Quien recibiera ese tiro de cañón, un tal Iñigo de Loyola, hablando en tercera persona, así lo relata en su autobiografía: “…y después de durar un buen rato la batería, le acertó a él una bombarda en una pierna, quebrándosela toda; y porque la pelota pasó por entrambas las piernas, también la otra fue mal herida”[1]. Toda Pamplona estaba ya en manos de…

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San Ignacio y la Navidad

“No es posible dejar de ver en la vida de Ignacio una ternura y devoción especialísima al Santo Nacimiento de Jesucristo”[1], comenta en su biografía el P. Casanovas. Una de las pruebas de esto la podemos encontrar en el hecho de que, luego de ser ordenado sacerdote, dilató durante un año y medio la celebración de su primera Misa, con la intención de poder hacerlo en el mismo lugar del nacimiento del Señor. El dato preciso que tenemos es que “Había determinado, después que fuese sacerdote, estar un año sin decir misa, preparándose y rogando a la Virgen que le quisiese…

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¿Convertido yo?

En Adviento –como en Cuaresma– nuestra madre la Iglesia nos invita de manera especial a la conversión. Convertirse es “cambiar de mente” (metanoia, en griego) que también implica, por supuesto, cambiar el corazón y con ello cambiar nuestros actos y todo lo demás, es decir, se trata de un cambio radical. Pero ¿tengo yo que convertirme? ¿Acaso si estoy leyendo estas líneas no es porque amo a Dios, voy a Misa, etc.? Si tomamos “conversión” según aquello de Isaías (31,6): ¡Convertíos a Aquel de quien os habéis alejado tanto!, probablemente sí, estemos convertidos; pero también “La conversión, en la profundidad…

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Beata «Mama Antula»

“Quisiéramos tener la pluma de alguno de los grandes de la literatura para presentar como corresponde la figura de esta mujer tan extraordinaria, que aún hoy nos asombra por sus hazañas, una mujer de la madeja de Isabel la Católica y de Santa Teresa, gloria de nuestra Patria”[1]. Así comienza el P. Alfredo Sáenz la reseña que hace de María Antonia de Paz y Figueroa en su libro “La Ascensión y la Marcha”. Habiendo sido beatificada el año pasado a pocos kilómetros de donde me encuentro[2], y siendo hoy 7 de marzo su fiesta, no quería dejar pasar la oportunidad…

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