Te despiertas a las cuatro y diez. La casa está en silencio, nadie está enfermo, el alquiler está pagado y mañana no pasa nada especial. Y sin embargo estás con los ojos abiertos y el corazón a ciento veinte. Si en ese momento alguien encendiera la luz y te preguntara de qué tienes miedo exactamente, no sabrías contestar. Dirías «de nada», y sería verdad. Y seguirías sin poder dormir.
Eso tiene una descripción precisa, y no la escribió un terapeuta el año pasado. La escribió un sacerdote de Peoria en 1949, cuando aún no era obispo, en un libro titulado Peace of Soul (Paz del alma). Fulton Sheen —el que años después llenaría la televisión americana los martes por la noche, y al que beatifican el 24 de septiembre en San Luis (Misuri)— le dedicó un capítulo entero a lo que llamaba la filosofía de la angustia. Retengamos la fecha: el diagnóstico es anterior al personaje, es decir, cuando escribió esto todavía, para el gran público, no era nadie.
Por eso quiero dedicarle a ese libro las semanas que quedan hasta la beatificación. No para hablar de Fulton Sheen, que de eso ya se encargarán otros, sino de lo que él vio en 1949 y tú tienes delante todos los días: la gente que no duerme, la que está en terapia y no sabe si le sirve, la que tiene en casa a alguien que se hace daño, la que ya no es capaz de contar lo suyo en primera persona. Empiezo por la ansiedad porque es la puerta por la que entra casi todo lo demás.
Su tesis es que la angustia de hoy no es simplemente más cantidad de la de siempre. Es otra cosa, y se distingue de la de épocas anteriores en dos puntos.
1- El primero es el objeto. Los hombres de otros siglos también tenían miedo, pero tenían miedo por el alma: por si se estaban condenando, por si estaban viviendo mal, por si al final resultaba que habían tirado la vida entera. El miedo de hoy es por el cuerpo. Sheen hace la lista sin piedad: la seguridad económica, la salud, el cutis, el prestigio social, el sexo. Y propone una comprobación que puedes hacer tú en dos minutos: mira la publicidad y fíjate en qué te venden como la peor desgracia que le puede ocurrir a un ser humano. En 1949 eran unas manos ásperas y una tos en el pecho. Hoy es tener el cuerpo equivocado a los cuarenta, quedarte fuera del grupo o perder «likes» en una red social. La lista cambia; el sitio donde ponemos el miedo, no. Somos, dice él, una generación que se preocupa mucho más por el chaleco salvavidas que por el camarote donde va a pasar la travesía.
El chaleco es el cuerpo con todo lo que lo rodea: la salud, el dinero, la reputación, lo que te mantiene a flote si algo sale mal. Nadie dice que sobre. Pero nadie se embarca para llevar puesto un chaleco: se embarca para hacer un viaje, y el viaje se vive en el camarote, es decir, en lo que eres por dentro -tu vida interior-, en cómo tratas a la gente que va contigo, en lo que vas a responder cuando lleguen a puerto y te pregunten qué has hecho con la travesía. Lo raro de nuestra época no es que revisemos el chaleco. Es que lo revisamos cada noche, con los ojos abiertos, sin haber entrado nunca en el camarote a ver cómo está.
2- El segundo punto es el que explica tus cuatro y diez de la mañana. La angustia antigua era miedo a un peligro real y exterior: el rayo, el lobo, el hambre. La moderna no.
«No es miedo a peligros objetivos y naturales —el rayo, las fieras, el hambre—: es subjetiva, un temor vago de lo que uno cree que sería peligroso si llegara a ocurrir.»
— Fulton J. Sheen, Peace of Soul (1949), p. 12.
Léelo otra vez despacio, porque ahí está todo. No temes lo que está pasando. Temes lo que sería terrible si pasara. Y como no está pasando, no hay manera de comprobar que no va a pasar, y por lo tanto no hay manera de que el miedo termine nunca. De ahí viene la frustración de todos los que te quieren y te dicen que estás bien, que no exageres, que te mires: que tienes trabajo, salud y gente que te aprecia. Tienen razón y no sirve de nada. Sheen ya lo había visto:
«De nada sirve decirles que no hay peligro fuera, porque el peligro que temen está dentro de ellos y por eso les resulta anormalmente real.»
— Peace of Soul (1949), p. 12.
Lo que viene después, en la página siguiente, es una excelente imagen. Fulton Sheen dice que las personas así acaban como los peces atrapados en la red y los pájaros en el lazo: se enredan más cuanto más se agitan para salir. No es que no hagan nada. Es que todo lo que hacen para salir aprieta el nudo.
Esa es la parte incómoda, porque buena parte de lo que hoy se vende como remedio consiste exactamente en agitarse mejor. Optimizar el sueño, medir los pasos, ordenar la mañana, respirar contando, revisar el propio interior una vez más a ver qué encuentras. Ronald Purser, lo resume en una línea que da en el hueso: «Con el repliegue a la esfera privada, el mindfulness se convierte en una religión del yo» (McMindfulness). Un remedio que consiste en volver a mirar hacia dentro no cura a quien tiene el problema de no conseguir salir de sí mismo. Puede aliviarlo un rato, y el rato hay que agradecerlo. Pero el nudo sigue.
3- Hay una tercera pieza en el diagnóstico, y es la que más se parece a nuestra vida diaria. Unas páginas antes, Sheen describe al hombre que no tiene ninguna convicción propia y va cambiando de filosofía como de ropa. El lunes es materialista; el martes lee un superventas y se pasa al idealismo; el miércoles se hace comunista; el jueves, liberal; el viernes escucha una emisión y decide que en realidad todo se explica por Freud; el sábado se toma una copa para olvidarse del asunto, y el domingo se pregunta cómo hay gente tan tonta que aún va a Misa. Cada día un ídolo nuevo, cada semana un humor nuevo. Su autoridad, dice, es la opinión pública: cuando ella se mueve, él se mueve con ella.
Está escrito en 1949 y es la descripción exacta de un feed. Todos conocemos a esa persona, y algunos días es uno mismo. Aquí está el enlace con lo anterior: si tu criterio para saber si vas bien es lo que ahora mismo se dice por ahí, entonces tu criterio cambia varias veces al día, y no existe ninguna hora en la que puedas descansar por haber cumplido. Vives permanentemente a examen ante un tribunal que cambia de leyes cada mañana. Eso, y no el rayo ni el lobo, es lo que te despierta a las cuatro y diez.
Sheen no cierra el capítulo con un consuelo. Lo cierra diciendo que la angustia hay que entenderla antes de curarla, porque tiene una raíz que no es psicológica: el hombre está tirado a la vez hacia arriba y hacia abajo, aspira al infinito y vive en lo finito, y esa tensión no la inventó el siglo XX. Lo que sí inventó el siglo XX fue la manera de no mirarla nunca de frente.
Así que esto es lo único que te propongo, y se hace esta noche.
Cuando te despiertes, no discutas con el miedo. No intentes convencerte de que no pasa nada: ya has visto que no funciona. Toma una hoja o tu celular, abre una nota y escribe una frase que empiece por «tengo miedo de que…». Termínala. Sujeto y verbo. Una sola.
Casi nadie es capaz de terminarla a la primera, y ahí está el hallazgo: mientras el miedo no tiene sujeto ni verbo es una atmósfera, y con una atmósfera no se puede hacer absolutamente nada. En cuanto los tiene, se ha convertido en un asunto. Y un asunto tiene salidas: se puede consultar, se puede preparar, se puede pedir ayuda, y a veces —cuando lo que aparece al terminar la frase no es un peligro, sino algo que hiciste— se puede pedir perdón.
Después mira la frase que has escrito y hazle una pregunta más: si eso ocurriera, ¿qué me quitaría? ¿Algo que tengo, o algo que soy? La respuesta te dirá, mejor que ningún test, dónde tienes puesto el miedo. Y si resulta que lo tienes puesto entero en el chaleco salvavidas, ya sabes por dónde empezar: por preguntarte qué demonios hay en el camarote.
Que Aquella que no sufrió angustias de lo efímero o inexistente, pero sí dolores y alegrías profundísimas, nos ayude a vencer nuestros miedos y ansiedades recurriendo a su poderosa y maternal ayuda.
¡Ave María y adelante!




Gracias
Gracias por tan buena guía… en oración por este mal que aqueja a muchos y por la beatificación de Fulton Sheen…
Gracias P. Gustavo, unidos en oración.
Padre disculpe mi atrevimiento, mi esposo es duramente atacado por sus miedos y duerme muy mal, una de sus preocupaciones es que lo boten del trabajo. Su jefe el señor Ccori lo maltrata psicológicamente a diario con esa amenaza y sé que se está condenando por ello. Tenemos una hija que recién tiene 15 años y él obviamente piensa en ella por eso no deja ese trabajo. Le suplico rece por la tranquilidad mental de mi esposo y que pueda descansar. El se llama Emilio Bilbao Loaiza somos de Arequipa, Perú. Muchas gracias por todo su trabajo y que Dios lo Bendiga.
Realmente me sirvió esta lectura para el momento que estoy atrasado, gracias
Muy interesante y muy certero. Hace tiempo que me sucede esa circunstancia.
Hola, no sé si este equivocado pero siento que en cierta forma el miedo en la edad adulta es una ausencia de Dios, si queda en el entendido que con Dios todo es ganancia.. aún el mismo fallecimiento es el encuentro con el ser amado, como lo expresa bellamente La madre Teresa de Calcuta, «muero porque no muero porque al esperar en ti me desespero».. bendiciones 🙏
Bendiciones Padre Gustavo, que lectura más revelador para mí que vivo todo el tiempo con ansiedad y busco alivio en técnicas risorias y más por el momento que atravieso que ni ganas para levantarme de la cama e ir a trabajar, es un cansancio mental y del cuerpo terrible, y me pasa mucho lo del camaleón aveces con mucho ánimo motivado y luego decaído en el mismo día.
Gracias por tan buen resumen, yo vivo ya hace años ese mal y también mi papá y tiene toda la razón en todo lo que dice. Voy a empezar a leer el libro y trabajar con lo que recomienda. Dios los bendiga siempre 🙏.
Gracias por compartir esta lectura de este libro me resultó muy interesante y de gran ayuda, yo no duermo bien si duermo temprano a las 3 de la mañana despierto o a las 4 o 5 de la mañana voy quedando dormida pensando en una y mil cosas que no han pasado o que ya pasaron como el fallecimiento de mi hija que sufría de ansiedad, ataques de pánico, depresión un infarto fulminante se la llevó a Dios, ahora casi siempre estoy con ese miedo con mi hija que tengo, continuaré leyendo el libro gracias gracias gracias
Gracias padre Lombardo por sus enseñanzas.
. Estar en unión con Dios por medio de la oración diariamente
me da paz y serenidad. Cómo nos enseñan: no sabemos el día ni la hora, por eso es mejor estar con las botas puestas.
Gracias padre Lombardo. Hay razón me asíste la ansiedad y es por cumplir con mis obligaciones cotidianas en mi hogar. Solo por medio de la oración logro tener paz y tranquilidad en mi interior. Gracias, gracias. Mil bendiciones para usted.
No había oído hablar de Fulton Sheen, pero investigaré más sobre él. En cuanto a la ansiedad, quería comentar que rezar el Rosario a diario, visitar al Santísimo siempre que puedo (tengo el privilegio de tener Adoración Permanente en mi parroquia) y acudir a Misa y comulgar varias veces por semana, me ha cambiado la vida. Mi ansiedad se ha reducido de forma drástica, dejando atrás las bajas médicas que sufría por este tema. Gracias por su labor, Padre Lombardo.
Excelente, padre! El mal de nuestro tiempo. Se siente la asfixia de una realidad que no nos deja pensar y sentir un ratito, respirar profundo, creer y seguir. Sí tiene solución y respuestas, hay que confiar. Gracias 🫂
Excelente
Muchas gracias
Excelente artículo! Lo terminé llena de esperanza para acompañar a muchos que sufren de insomnio. Doy gracias a Dios por el excelente modo de dormir que tiene mi cuerpo. Sin embargo el chaleco salvavidas me lo pongo muchas veces. Las ofertas no se cansan de decirte lo que tienes que hacer para lograr un objetivo. En todos los sentidos…Las aplicaciones hasta para rezar..la diferencia siempre esta en escoger lo que mayor bien te conduce. Y discernir en este tiempo cuesta mucho hacer silencio. Al leer sobre la ansiedad de Fulton que reflexiones me ilumina mucho y me regresa al origen, nombrar -poner nombre- a los miedos, tan pronto se revela podemos pedir ayuda..excelente! Gracias Padre Gustavo por compartir
Excelente artículo. Lo pone a uno a pensar. Hay que leerlo dos veces. Mil gracias
Muchas gracias Padre Gustavo por esta hermosa reflexión y conocer un poco del Autor, bendiciones 😘
Una nota con sujeto y verbo a las 4:10 am… qué preciso y simple! Un mini exorcismo con la guía de Dios en la mano. Paz al alma. Gracias, Padre, como siempre… rezando por la beatificación del querido Fulton J. Sheen.
Gracias Padre Lombardo, claves de la vida: la oración y escucha de la Palabra de Dios; Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Me parece una descripción personal de mi situación actual.
Gracias padre Gustavo por compartir la lectura de este texto.
Rezando por la beatificación del querido Fulton J. Sheen
Muy esclarecedor artículo Padre, creo que hay mucha gente que necesita leer esto
Se los mandaré a mis hnas tienen ansiedad por el futuro de sus hijos ,yo les he dicho que recen el rosario que frecuenten los sacramentos ,que ahí En el sagrario uno tiene donde descansar y tomar fuerzas ,solos no podemos , no sabía de este tema de V. fulton sheen, solo había leído otras cosas, buscaré el libro completo, mil gracias por su apóstolado y ayudarnos con la loca de la casa, lo aplicaré cuando no pueda dormir Ave María y adelante!!
Muy buen articulo, gracias por compartir
Gracias Padre Lombardo.
Siempre nos da alimento para el alma.
Gracias!!😊
Gracias por compartir.