¿Quién es el hombre más feliz?

La liturgia del domingo pasado nos invitaba a la alegrarnos en el Señor ¡¿y cómo no hacerlo?!… a pocos días de la Navidad, es casi una obligación; en realidad es más obligación que en otros momentos, porque la obligación de alegrarnos la tenemos siempre: «Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres» (Fil 4,4). En la homilía leí una anécdota que, como me la pidieron en dos oportunidades, me pareció que podría también gustarles y, sobre todo, serles de provecho. La solía usar nada más y nada menos que San Alfonso María de Ligorio en sus prédicas.…