¡Compra un alma con tu dinero injusto!

¿Suena bastante fuerte el título, verdad? Trato de explicarme. En el directo de hoy hablaremos de la importancia de ayudar a otros a salvarse, porque nadie se salva solo, porque tenemos una responsabilidad concreta y fuertísima en cuanto a qué hacemos para encaminar a la salvación a nuestro prójimo.

Pensando y repensando como encarar el tema me viene a la cabeza la cantidad de dinero que se invierte en cosas que a veces son pecados manifiestos, otras veces son cosas banales, superficiales, y en el mejor de los casos se trata de cosas buenas, pero que no trascienden las fronteras de este mundo que pasa tan rápido que San Pablo lo llama apariencia[1].

Pienso en esto porque para salvar almas también hace falta en este mundo el dinero injusto del que habla el Señor en Lc 16,9.

“Haceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando falte, os reciban en las moradas eternas”.

La mayoría de los exegetas coinciden en que no se refiere necesariamente a dinero mal habido, sino al dinero propio de un mundo marcado por la injusticia. Es decir, las riquezas de este mundo, que siempre son inestables, efímeras, y moralmente peligrosas si no se las usa rectamente.

Y entonces recuerdo la campaña que estamos haciendo para juntar fondos y voy a ver qué tal va todo y veo 230 donaciones (para ellos ¡¡muchísimas gracias!!) y que aun no llegamos al 33%. Y bueno, como les contaba el año pasado, sigo “venciendo el qué dirán” y vuelvo al ataque para pedirles dinero, sí, sí, el injusto e inicuo dinero…, mejor dicho, tu dinero.

¿Por qué te lo pido? Principalmente –y esto era algo que nos servía mucho en los primeros tiempos de “aprender a pedir”– pensando en la salvación de tu alma, porque “La caridad cubre multitud de pecados” (1 Pe 4,8); creo que a nadie se le oculta cuánto sirve a la conversión el dar limosna, en este caso, apoyando una obra apostólica de la Iglesia. Como decía San Juan Crisóstomo, la limosna es la medicina que mejor actúa como penitencia”[2].

Pero, además, pido tu dinero también pensando en la salvación de otras almas porque con tu ayuda podremos hacer llegar el Evangelio a más y más almas. Y así, por tanto, no exageramos si decimos que con tu dinero puedes comprar un alma… la tuya primero y después la de tu hermano, porque puedes ganarte tu el cielo y llevar a otro/s allá.

Es una manera de vivir aquello de “vended lo que poseéis y dad limosna. Haceos bolsas que no se envejecen, un tesoro inagotable en los cielos, donde el ladrón no llega, y donde la polilla no destruye” (Lc 12,33).

¿Tienes poco? ¡Ayuda con poco, que a los ojos del Señor será mucho! Haz asombrar al Señor como aquella viuda pobre que “ha echado más que todos los demás que han echado en el arca. Porque todos han echado de lo que les sobra, pero ella, en su pobreza, ha echado todo lo que tenía, todo su sustento” (Mc 12, 42-43).

¿Tienes mucho? ¡Cuida tu alma! Que son tajantes las palabras del Señor: “En verdad os digo: difícilmente entrará un rico en el Reino de los Cielos. Os lo repito: más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el Reino de Dios” (Mt 19,23–24). Pero ¡no temas! Te ayudamos con eso…

“Bienaventurado el rico que es hallado sin culpa, y que no anda tras el oro, ni pone su esperanza en el dinero ni en los tesoros. Por eso sus bienes están asegurados en el Señor; y celebrará sus limosnas toda la congregación de los santos.” (Si 31,8.11).

Comenta hermosamente Mons. Straubinger:

Es éste uno de los más admirables pasajes de la Escritura, puesto que resuelve un problema que perturba no pocas veces a quienes han heredado muchos bienes y tenido suerte en sus negocios. Si recordamos el paso de Mateo 19, 24, donde Jesús compara la situación espiritual del rico con un camello que debe pasar por el ojo de una aguja, comprendemos cómo muchos pierden el ánimo sintiéndose ricos. Aquí nos muestra el Espíritu Santo en qué consiste el ojo de la aguja: en asegurar los bienes en el Señor (versículo 11), o sea, en dar limosnas (…) Hay para él una pequeña, pero segura esperanza de pasar por el ojo de la aguja si hace buen uso de sus riquezas y se considera como depositario y administrador de bienes que en última instancia pertenecen a Dios.

En dos semanas comienza la Cuaresma, tiempo de conversión y más que propicio para hacer caridades. Puede ser una buena preparación hacer esas caridades ahora… y, de paso, contar con buena suerte: “No recuerdo haber leído nunca que el que haya ejercido con agrado la limosna tuviese mala suerte”[3] (San Jerónimo), que no es otra cosa que decir con otras palabras “buscad el reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura” (Mt 6,33).

Pues bien, yo cumplo con mi parte y “caraduramente” te pido ayuda… a la vuelta de la esquina mi alma abandonará este cuerpo mortal y me encontraré con el Justo Juez y me preguntará qué hice por la salvación de las almas y no dudo que uno de los modos de haberlo hecho es este: ayudarte a que uses bien de tu inicuo dinero. De mi parte, hecho lo que me toca, ahora… ¡a tu consideración y libertad! Ayúdanos Aquí.

Ave María y adelante!!

 

[1] Os Digo, pues, hermanos: El tiempo es corto. Por tanto, lo que tienen mujer vivan como si no la tuviesen. Los que lloran, como si no llorasen. Los que están alegres, como si no lo estuviesen. Los que compran, como si no poseyesen. Los que disfrutan del mundo, como si no disfrutasen. Porque la apariencia de este mundo pasa. (1Cor 7, 29-31)

[2] Citado por Santo Tomás; Suma Teológica, II-II Q186, a3, obj. 6.

[3] Straubinger, en comentario a Sgo 2,8: Porque el juicio será sin misericordia para aquel que no hizo misericordia. La misericordia se ufana contra el juicio.

2 comentarios:

  1. Mariluce Morais Kaiser

    Gracias Padre , una maravilla ! Viene como anillo al dedo para iniciar el año. Que Dios lo bendiga y cuando inicia los ejercicios de Cuaresma y si ese año habrá ejercicio presencial en argentina. Gracias ! Saludos en Cristo . Mariluce Kaiser

  2. P. Gustavo Lombardo, IVE

    Hola Mariluce, qué bueno todo! Los ee comienzan el 18/02; y las fechas de los Ejercicios en Argentina estarán seguramente a principios de marzo en la página. Bendiciones y rezamos por los frutos!

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